Si hay 330 asesinados, ¿cuántos asesinos hay?

DESTRIPACUENTOS

Por Antonio Callejo

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En el conteo de muertos hay más incógnitas que certezas porque no hay investigación seria sobre el fenómeno de la violencia

Sabemos que los involucrados son jóvenes entre 18 y 29 años, los que supuestamente deberían estudiar y trabajar en un destino de éxito

 

Margarita Álvarez Cantarell, atinada inclusión de Mara Lezama en el equipo de transición

 

Cancún, Quintana Roo (08 de agosto).- El `miedo´ es una emoción que se manifiesta ante una situación de riesgo, real o imaginaria; es decir, por la percepción de un peligro real o supuesto, presente o futuro, incluso pasado.
El miedo se da ante un escenario desconocido. Tememos lo que no sabemos.

Los cancunenses tienen miedo porque no saben qué hay detrás de los sucesos violentos que ocurren en la ciudad. No hay información que permita sacar conclusiones y tomar  decisiones.

El nuevo sistema penal acusatorio protege la identidad y la información personal de las víctimas y de los acusados en tanto no sean sentenciados. Sin embargo, hay demasiados datos que sí se pueden revelar y que, además, pueden servir para empezar a acercarse al entendimiento de la problemática que enfrentamos.

Puede servir al ciudadano común para fundar sus temores, o para desecharlos.

Y a las autoridades para construir una política pública que consiga atajar el problema.

Porque hasta el momento, parece que están dando `palos de ciego´.

¿Tarea de las universidades? ¿De los institutos de la juventud? ¿De la Fiscalía del Estado? ¿La Policía Federal, la estatal, la municipal?

¿El Centro de Investigaciones para la Seguridad Nacional (Cisen)?
El titular de la Fiscalía dijo recientemente que hay varios grupos criminales con presencia nacional que se disputan el control de las actividades ilegales en el estado?

Pero hace falta más información.

Tanto víctimas como victimarios, sabemos, se encuentran en el rango de edad de los 18 a los 29 años. Son jóvenes.

Quintana Roo ocupa el primer lugar nacional por su número de jóvenes. Uno de cada tres quintanarroenses se encuentra entre esas edades señaladas. Suman 427 mil 945 y corresponden al 28.5 por ciento de la población total.

A esa segmento juvenil se le llama `bono demográfico´, porque supone que es una fuerza dinámica que anima y animará la economía una vez que se inserten en el aparato productivo de la entidad, suponiendo que se preparan académicamente para después trabajar.
Pero evidentemente eso no está pasando. La cobertura educativa en los niveles medio superior y superior son ridículamente insuficientes. Los jóvenes quintanarroenses, en su mayoría, ni estudian y quizás ni trabajen.

Y aquí surgen todas las demás dudas. Las preguntas sin respuesta que por lo pronto se traducen en un miedo a salir a las calles, más de noche.

Esta es una pequeña lista de dudas que se deben resolver. Sería de gran ayuda para ir, por lo menos, saber a qué tememos y cómo podríamos empezar a enfrentarlo con mejores resultados:

 

¿Quiénes son las víctimas?

¿Quiénes son los victimarios… los asesinos?

¿Las víctimas tienen antecedentes penales… alguna vez fueron asesinos?

¿Cuál es su edad promedio?

¿Son hombres, son mujeres?

¿Son cancunenses…? (¿no?) ¿de dónde vinieron… cuándo vinieron?

¿Venden o vendían drogas?

¿Consumen drogas?

¿Qué tipo de estupefacientes usan o usaban?

¿A qué zonas de la ciudad pertenecen estas personas?

¿Cuál es su rango de edad?

¿Tienen familia en Cancún?

¿Tienen hijos, tienen pareja?

¿Practican alguna religión?

¿Cuál es su posición económica?

¿Dónde viven o vivían?

¿Tienen o tenían un trabajo formal?

¿En qué se emplean?

¿Cuál fue su último empleo?

¿Qué ingresos económicos tenían o tienen?

¿Trabajaron o trabajan en turismo?

¿Cuál es su escolaridad promedio?

¿Qué tipo de armas usan?

¿Dónde y cómo consiguen las armas?

¿Tienen redes sociales (Facebook, Twitter, Instagram)?

¿Qué música, películas, lecturas prefieren?

 

Son una serie de dudas que, una vez resueltas, nos podrían arrojar luz a los cancunenses para saber con quiénes convivimos y qué podemos hacer para participar en la solución. Y a las autoridades, para actuar con asertividad. Y dejar de dar `palos de ciego´.

 

Margarita Álvarez Cantarell, dedicada activista social

El nombramiento María Margarita Ofelia Álvarez Cantarell en el equipo de trabajo para la transición de gobierno municipal, responde a la dedicación de muchos años de la también socia de la revista Cancunnisimo, al impulso del mejoramiento de las condiciones de vida de cancunenses de escasos recursos.

Margaríssima, como la conocen sus amistades, ha dedicado su tiempo a realizar programas y estrategias de apoyo en comunidades muy necesitadas y que no están ni siquiera muy lejos de este esplendoroso Cancún que todos presumimos.

Tres Reyes, El Porvenir, Avante, entre otros, son asentamientos humanos que han ido creciendo en medio de la nada, de forma irregular, y por la misma razón sus habitantes tienen escasas oportunidades de acceder a las mínimas condiciones de desarrollo.

Margarita conoce a ras de suelo y cara a cara las necesidades de estos cancunenses. Ella se ha constituido en un enlace entre los sectores público y privado para acercar programas de salud, entretenimiento y mejoras en general de esas comunidades.

Si es incluida en el gobierno municipal de Mara Lezama no será, por tanto, una sorpresa en el área de Desarrollo Social y Económico. @AntonioCallejo

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