Cancún al garete

DESTRIPACUENTOS

Por Antonio Callejo

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Hace años se abandonó el esfuerzo de hacer investigación y de darle seguimiento a los fenómenos sociales. Sin saber qué pasa, imposible plantear soluciones

 

Nunca un presidente o presidenta municipal que se enfrenta al gobernador ha podido ganar el lance. Laura Beristain debe revisar la historia

 

Cancún, Quintana Roo (23 de septiembre).- Hubo un tiempo en el que las autoridades y la propia sociedad civil de esta ciudad mostraban un verdadero interés por tomarle el pulso a lo que ocurría. Había una claridad con respecto de que en Cancún todos los fenómenos sociales eran nuevos y, por tanto, de la necesidad de ir entendiendo esos procesos en la medida que se presentaban.

A mediados de los noventa, Fonatur elaboraba y difundía a diario el llamado `barómetro turístico´. Era un reporte detallado sobre el número de vuelos que recibía el aeropuerto, junto con la estadística de visitantes, sean nacionales, extranjeros; también se reportaba la derrama económica y el porcentaje de ocupación hotelera.

Ese mismo Fonatur organizaba de vez en vez, foros de discusión donde se analizaba, por ejemplo, el significado del concepto de `arraigo´, `nueva ciudadanía´, y el objetivo era tan sencillo como funcional. Entender cómo se iba construyendo el rostro social de este experimento llamado Cancún.

Asistían empresarios, activistas sociales, líderes de organizaciones sindicales, líderes de colonias, funcionarios… en fin. Todos los sectores representativos de la sociedad.

Por otra parte, el DIF, por ejemplo, realizaba un esfuerzo constante de investigación.

Recuerdo un interesantísimo estudio denominado: “La industria de la lástima en Cancún”.

Ese trabajo detectó lo qué había detrás de la presencia de las personas dedicadas a la mendicidad. Señaló puntualmente a una mafia proveniente de Mérida, que traía a grupos de ancianos, hombres y mujeres, que repartía en distintos cruceros de la ciudad. Los dejaba hasta cinco horas y luego los recogía para llevarlos a confinar en algún sitio para dormir, y empezar nuevamente la jornada al día siguiente.

Lo curioso en ese caso, es que al conversar con esos ancianos, varios de ellos no se sentían víctimas de explotación, a pesar de que tenían que entregar una suma de dinero a sus `jefes´, pues comentaron que les agradaba que alguien los sacara a pasear y a viajar. En sus casas no tenían un trato digno ni sentían afecto o cuidados por parte de sus familiares.

No obstante, también estaba el caso de personas que provenían de estados como Morelos y Puebla, que traían menores de edad. Solían cargarlos en la espalda –detallaba el estudio–, presumiblemente drogados para que permanecieran dormidos. Y los usaban para causar lástima a los viandantes y conductores, que les entregaban unas monedas.

También se ubicó desde entonces a los jóvenes chiapanecos que venden dulces y cigarrillos sueltos, lo que transportan en cajas de madera colgadas al cuello. Un grupo de personas los lleva y trae, les entrega la mercancía y les paga sueldos miserables.

Otro estudio del DIF, se realizó en coordinación con un departamento de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y detectó mafias de explotación sexual infantil en Cancún y Playa del Carmen (que para entonces no era municipio aún).

Desde luego, también desde entonces se realizaron los primeros estudios sobre el fenómeno del embarazo adolescente. Quintana Roo ocupa uno de los primeros lugares, si no es que el primero, en la incidencia de este flagelo que cancela el futuro de las menores, y afecta gravemente a todo en entorno familiar donde ocurre.

 

Hoy los problemas los mismo, y hay otros son más graves

Darle seguimiento puntual y sistemático a todos estos problemas sociales, genera un conocimiento valioso a la hora de tomar decisiones. Cuando es necesario construir políticas públicas para contenerlos, atajarlos, reducirlos. O evitarlos.

 

La ola de asesinatos

La gravísima epidemia de jóvenes que se lían con organizaciones criminales exige de un esfuerzo de la sociedad por entender lo qué está pasando.

En este momento en Quintana Roo, o en Cancún, no hay un esfuerzo serio por investigar el fenómeno.

La Universidad del Caribe cuenta desde hace años con un `Observatorio de la violencia´, que está centrado en el fenómeno de la violencia contra las mujeres, o `violencia de género´. Hace falta ampliar la visión, porque lo que está pasando es un problema mayúsculo.

A nivel nacional, Cancún es la ciudad que tiene más jóvenes en proporción con el resto de los sectores.

Y eso esos jóvenes los que reclaman atención, que no reciben.

Cancún, como decimos arriba, está al garete.

 

Nunca ganan los ayuntamientos

Desde que ganó la presidencia municipal un candidato de distinta filiación política que el gobernador, todos los antecedentes de confrontación arrojan un lección contundente: Nunca ha salido ganando ese edil y mucho menos los ciudadanos.

Juan Ignacio García Zalvidea no pudo ganarle a Joaquín Hendricks; Greg Sánchez no pudo ganarle a Félix González, ni Perla Tun salió airosa en su lance contra el gobernador Carlos Joaquín.

Laura Beristain debe reflexionar seriamente sobre el resultado que obtendrá en el corto, mediano y largo plazo, si persiste en una actitud desafiante en contra del gobernador. El tema del control del C-4 no tendría por qué preocuparle o por qué tratar de tener la última palabra. El presidente electo ya dijo claramente que habrá un `mando único´, de manera que está demás la discusión. @AntonioCallejo

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