`De Cancún a Almoloya´, el ocaso de un sátrapa caribeño

DESTRIPACUENTOS

Por Antonio Callejo

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Con Roberto Borge, Mario Villanueva compite por el deshonroso sitio del peor gobernante de Quintana Roo

 

Daysi Baeza, su `mano derecha´, cómplice según la investigación, su `novia´ según testigos del expediente, `facebuquera´ de tiempo completo

 

Cancún, Quintana Roo (03 de mayo).- Mario Villanueva Madrid llegó al encargo de gobernador como un político muy querido. Aún hay personas, no se sabe si muchas o pocas, que le defienden, que guardan un buen recuerdo de su relación con el ex mandatario, actualmente preso en un penal de mediana seguridad de este país.
Sin embargo, más allá del cariño obvio que le profesan sus beneficiarios y sus familiares, la realidad es que Villanueva Madrid se comportó como un sátrapa en toda la extensión de la palabra.

Su mandato fue un símbolo redondo de la corrupción, del crimen, el cinismo y la impunidad.

Es el ejemplo de lo que no debía repetirse, hasta que llegó al cargo Roberto Borge Angulo, con quien hoy compite por el deshonroso primer lugar entre los peores gobernantes de Quintana Roo.

Todo está documentado.

En Estados Unidos, Villanueva Madrid cumplió una condena carcelaria de 113 meses, por el delito de lavado de dinero. Se la impuso la Corte Federal de Distrito para el Distrito Sur de Nueva York.

En su juicio, él se declaró culpable de ese delito.

Esa pena incluye el tiempo que estuvo detenido en México antes de su extradición, ocurrida el 8 de mayo de 2010. Es decir, se le debe tomar ese tiempo en Estados Unidos como cumplido para el caso de su sentencia impuesta por la justicia mexicana.

Desde su regreso a México, al ex gobernador le restaban 22 años. Su defensa lucha por conseguirle una reclusión domiciliaria, alegando su deteriorado estado de salud.

La justicia norteamericana y la mexicana le han juzgado y sentenciado por hechos relacionados con el narcotráfico y la operación con recursos de procedencia ilícita.

Sin embargo, a Villanueva Madrid nunca le fincaron cargos por la serie, aparentemente incuantificable, de crímenes en los que incurrió cuando abusó de su cargo como gobernador.

Persiguió ferozmente a sus críticos. A algunos los mandó encarcelar.

A este reportero lo amenazó directamente, en un episodio que narré en el libro `De Cancún a Almoloya´, que publicó la editorial Océano en noviembre de 2002.

Junto con otro reportero, nos recibió en la Casa de Gobierno aquí en Cancún, para soltarnos una amenaza. Palabras más, palabras menos, nos dijo que podía `rompernos la madre´, tal y como hizo con una lista de sus críticos que él mismo nos detalló.

De ese libro se editaron ocho mil ejemplares y luego otros cinco mil en la segunda reimpresión.

Esta semana, Villanueva Madrid lanzó un reto a debatir con este tecleador.
Es fácil hallar la curiosa invitación, hecha 16 años después de la publicación del libro, pues el emplazamiento es precisamente, como dice él, para desmentir su contenido.

La investigación que llevó a la culminación de `De Cancún a Almoloya´, incluye una serie de documentos oficiales de los gobiernos de México y Estados Unidos, una compilación de notas de prensa de medios de comunicación, también mexicanos, pero también norteamericanos, panameños, entre otros.

Y desde luego, una investigación de campo, con numerosas entrevistas en varios municipios de Quintana Roo.

En la primera de sus `entregas´, –pues dice que será una serie–, sostiene que cometí errores, o que incurrí en `mentiras´, cuando escribí que su parálisis facial ocurrió cuando bebió de un golpe un ` Soldadito de chocolate´.
También sostiene que es `mentira´ que su padre fuera `mujeriego´, como escribí, y menos que fuera bebedor ni siquiera eventual.

Otros detalles tienen que ver con el cargo que tenía Víctor Cervera Pacheco y el nombre de un fideicomiso dedicado a la venta de terrenos en la Costa Maya.

Francamente `boberías´ que ni siquiera rozan la intención y el hilo conductor del libro.

La propuesta periodística del texto es la de mostrar a Mario Villanueva como un personaje de esos que resumen la clase de políticos nefastos que no deberían gobernar en México, pero que sin embargo lo consiguieron.

Villanueva se comportó como un `sultán´. Usó los recursos públicos a su arbitrio, se enriqueció groseramente, abusó del poder, y hay la sentida sospecha de que alguna persona perdió la vida por su decisión. Es el caso de un  líder político a quien mandó encarcelar, y a quien impidió recibir atención médica para aliviar una enfermedad crónica. Los nombres están en ese trabajo de investigación.

Villanueva Madrid nunca, a pesar de su reclusión, ha dejado de intervenir en los asuntos políticos de Quintana Roo.

Antes con epístolas enviadas a través de intermediarios, sea desde Almoloya o desde Estados Unidos, y ahora con más libertad a través de las redes sociales, ha logrado maniobrar para que su familia se mantenga del erario público. Con su pensión o con cargos para sus familiares.

Su hijo Mario Villanueva Tenorio, de escasas luces pero igual de voraz por el presupuesto, alcanzó la presidencia municipal de Chetumal, donde hizo un papel desastroso. Luego, gracias también a la guía de su padre, llegó hasta la Comisión de Justicia en la actual Legislatura local.

La realidad es que si la justicia federal no hubiera echado mano del ex mandatario, aquí en la entidad seguiría siendo un intocable.


Daysi Baeza, cómplice de Villanueva según la PGR

Daysi Baeza fue mano derecha de Mario. Su novia, según declaraciones de un testigo protegido, y cómplice del ex gobernador según un agente investigador, responsable de la investigación. Allí están los documentos.

Fue sentenciada a poco más de 11 años de prisión, de los cuales cumplió poco más de seis. Ella dice que fue `absuelta´, como dice muchas otras cosas.

Luego de la publicación del libro, recibí numerosas anécdotas que obviamente ya no fueron integradas al texto.

Varios de los testimonios coinciden en que Daysi Baeza se conducía con una prepotencia supina siendo funcionaria.

Incluso, que solía tener arrebatos con gritos destemplados, insultos y hasta bofetadas para aquellos cuyas acciones consideraba equivocadas.

O sea, `cacheteaba´ a sus subordinados como una forma recurrente de control de los empleados de gobierno a su cargo.

Actualmente dedica gran parte de las horas del día a su cuenta de Facebook. Desde allí, dicta la `línea´ de lo que a ella le parece mejor para Quintana Roo. El insulto y las críticas desencajadas, desorbitadas e inconexas son su especialidad. @AntonioCallejo

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