Démosles gracias a los huracanes

DESTRIPACUENTOS

Por Antonio Callejo

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+ Porque gracias a estos fenómenos climáticos, se han formado los cenotes y ríos subterráneos, que dan pie a la naturaleza de la región y, obviamente, de destinos turísticos como Cancún; del libro “Los huracanes en la Península de Yucatán”, del fallecido erudito Juan José Morales Barbosa

Cancún, Quintana Roo. – La vegetación y fauna características de esta región del Caribe Mexicano, incomparable con ningún otro sitio del país, es el principal atractivo que pudo convertir a Quintana Roo en una potencia turística, generadora de riqueza, empleos y desarrollo en prácticamente toda la Península de Yucatán.

No habría nada de esto, sin embargo, a una condición medio-ambiental, antes que sólo económica. Es decir, antes que la mano del hombre para edificar una industria turística pujante y sólida, hay algo necesarísimo antes.

Este principio es eminentemente atribuible al ciclo natural, donde las intensas precipitaciones que se registran en esta temporada, nutren los mantos freáticos, los cenotes, ríos subterráneos y oquedades en la laja pétrea que conforman la corteza terrestre en la región.

Solemos quejarnos cuando, como el fin de semana pasado, somos `azotados´ por intensas y duraderas lluvias que, consideramos, alteran nuestra vida cotidiana, las actividades académicas y la afluencia de visitantes a negocios del ramo turístico, como marinas, restaurantes, entre otros.

Y pocas veces reparamos en que esas lluvias son el principio medio-ambiental que produce el paisaje, que nutre la flora y la fauna en un ciclo ecológico milenario, al cual debemos el éxito de Cancún y los demás destinos turísticos de Quintana Roo.

Juan José Morales Barbosa, periodista y divulgador científico, publicó en años pasados el libro “Los huracanes en la Península de Yucatán”, así como también el denominado “Selvas, mares y huracanes”, donde reseña la relación intrínseca que guardan las numerosas especies animales y vegetales, con la selva y su condición tropical. Sin estas lluvias tan copiosas y recurrentes, no habría ni selva ni flora ni fauna.

Así que, en todo caso, bien haríamos los cancunenses en recuperar alguna celebración dedicada a las lluvias que nos brindan este entorno y estas oportunidades de desarrollo económico, como hicieron los sabios ancestros mayas y prácticamente todos los miembros de aquellas civilizaciones milenarias que respetaron y se alegraron con las señales de `Chac´ o `Tlaloc´. @AntonioCallejo 06.10.2020

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