Desde ya, enemigos declarados de Mara Lezama

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Martínez Arcila debería pedir una disculpa pública por la desaparición de 100 millones, enfrentar a la justicia y devolver el dinero

Sin ningún tipo de dolo o mala intención el comentario sobre la feracidad de su amigo y colaborador Hugo Alday

 

Cancún, Quintana Roo (23 de octubre).- Mara Lezama, la presidenta municipal de Benito Juárez (Cancún), ya puede hacer su lista de enemigos políticos y la de los aliados de esos enemigos. A la cabeza tiene que colocar a Eduardo Martínez Arcila, el desastroso presidente de la Gran Comisión del Congreso, quien tuvo el atrevimiento de usar un desencuentro personal de la alcaldesa y una diputada local, para echarle toda la caballería de la cámara de diputados.

Así, mientras tenía que lidiar con una de las muchas manifestaciones que enfrentará por la malversación de hasta 100 millones de pesos, Martínez Arcila utilizó ese fútil desaguisado para lanzarle un obús, a todas luces distractor, en forma de un exhorto para exigirle una disculpa pública.

Y es que, a pesar de que la primera edil cancunense ya dejó en claro que su gobierno será plural, sin ningún tono o color partidista, debe caer en cuenta que los apetitos políticos de otros personajes, en este caso de Martínez Arcila, pasarán por una guerra contra el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), por el cual llegó al poder Mara.

Y por el `sálvese quien pueda´ del supuesto líder cameral, que tendría no sólo que pedir disculpas públicas por el dinero desaparecido en su gestión, sino también enfrentar un proceso judicial y la devolución del recurso.

Lo execrable de la actitud de Martínez Arcila, es que utilizó un malentendido personal, por asignarle al episodio su justa dimensión, que surgió de una interpretación personalísima de la diputada local Leslie Hendricks Rubio.

Veamos:

Mara Lezama, sin ningún dolo y sí en cambio como un comentario chabacano, en los términos de la confianza que tiene con uno de sus colaboradores, hizo alusión a la capacidad de fecundidad, fertilidad, feracidad (llámele como quiera), de su secretario técnico del gabinete, Hugo Alday Nieto.

Nunca hizo esa alusión enfocándola a Leslie Hendricks. Y aquí ni viene al caso dilucidar la relación entre Hugo y Leslie porque es un asunto privado, que interesa sólo a ellos dos.

Hugo Alday es colaborador de Mara en su gabinete. Porque tiene las competencias y habilidades técnicas y académicas para ello, pero también y no menos importante porque es su amigo de hace años. Tiene la confianza de hacerle un comentario con un toque de humor.

Quizás, el problema es que ese comentario pudo haber sido mejor recibido en privado, y no en una conferencia de prensa.

En ese ámbito público, se utilizaron sus dichos para lanzar un buscapié, que halló cabida en la hija del ex gobernador Joaquín Hendricks.

Leslie Hendricks manifestó su sentimiento de madre ofendida, con todo su derecho. Son sus sentimientos y su mucha o poca capacidad de asumir un comentario que, sin mencionarla, le abrió la puerta para sentirse involucrada. Y también hizo pública su aflicción.

Hasta allí, el desencuentro se desinfló cuando Mara, en un acto de reconocido valor personal, le pidió una disculpa pública a Leslie con la innecesaria aclaración de que nunca existió la intención de ofenderla.

Mara Lezama seguirá recibiendo invectivas por parte de Martínez Arcila y sus aliados.

Se encuentran en plena batalla en la víspera de las elecciones intermedias, en las que se renovará el Congreso del estado.

Desde ahora, la presidenta municipal de Benito Juárez debe asumir que no recibirá ninguna ayuda que debería brindarle el presidente de la Gran Comisión, y sí por el contrario toda suerte de ataques, con cualquier pretexto. @AntonioCallejo

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