El incendio de Isla Mujeres, desnudó las miserias de la clase política

DESTRIPACUENTOS

Hay víctimas sin atender en la desafortunada conflagración que consumió en un instante una decena de locales en pleno corazón turístico de la isla.

Y, sin embargo, son esas personas, las que se quedaron sin su patrimonio; las familias que vieron esfumarse su fuente de ingresos, sin empleo, o bien, aquellos miembros del H. Cuerpo de Bomberos de quienes se asegura que no estaban bien equipados, los últimos que se mencionan en los discursos oportunistas y, dicho sea de paso, miserables, de los `líderes´ de la clase política local, prestos para sacarle raja electoral al accidente.

Se les vio prestos, blandiendo culpas a diestra y siniestra, sólo para comprobar que carecen de empatía y de toda conexión con la sociedad, a la que ven como una bolsa de dinero para seguir viviendo a sus costillas.

¿Dónde están las visitas a esos comerciantes, a los empleados, a los bomberos? ¿Dónde están las fotos y videos atendiendo sus necesidades inmediatas?

No se ve nada de eso en ningún lado.

Juan Carrillo, para empezar, metió la cabeza como un avestruz, cuando bien pudo haber ido a visitar a esas personas, ciertamente a escuchar sus reclamos, pero también para asumir costos de su mandato interrumpido. Para seguir en su campaña con menos remordimientos, al menos.

Fernando `Chato´ Bacelis, también miembro de ese ayuntamiento al que se le reprocha la falta de inversión para Bomberos, escogió en camino de la desaparición.

Ambos, Juan Carrillo y Fernando Bacelis, le sacaron la vuelta a las víctimas. Perdieron una oportunidad valiosa de seguir en campaña, luego de haberles escuchado y atendido.

Peor aún, por su parte Atenea Gómez Ricalde, no se sabe si por ingenuidad o exceso de perversidad, prefirió ir a tratar de ganarse unos votos acusando al gobierno del PRI, al que gobierna actualmente Isla Mujeres, de ser responsable del accidente.

Y de las víctimas también se olvidó. Ella ve sólo en dirección del apetito insaciable del clan Ricalde, al que se debe y pertenece, sin nada que la presente como una líder social en ese municipio isleño.

Miserable también la actitud del diputado de Morena, Luis Fernando Chávez Zepeda, que ni siquiera conoce Isla Mujeres, y donde en reciprocidad tampoco lo conocen.

Este legislador `tombolero´, que se ganó su curul en una rifa, tampoco fue a ver a las víctimas.

Salió a figurar en su curul para lanzar acusaciones y repartir culpas.

Los damnificados necesitan un plan de ayuda urgente, uno que les permita comer de aquí a que se reconstruyan los locales siniestrados; los comerciantes requieren apoyo para reabrir lo más pronto posible, apoyos fiscales que se arman desde esas curules que apenas son usadas para calentar traseros .

Y claro, previsiones para que minimizar las posibilidades de que se repita una tragedia como ésta.

Pero estamos en campaña. La miseria de nuestra clase política, pueblerina y cerril, no da para tanto.

Nomás para echar culpas y cachar votos.

El problema que no ven, es que las elecciones no se ganan o se pierden por estos actos de campaña, sino por la verdadera o nula conexión con los ciudadanos.

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