La violencia, problema de salud pública

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Por Antonio Callejo

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Como si se tratase una epidemia, un médico de Chicago ayudó a contener la ola de asesinatos en esa ciudad

 

El mismo modelo se aplicó en Escocia, cuando ese país fue el más violento de Europa. Playa del Carmen y Cancún, con variables similares

 

Cancún, Quintana Roo (16 de octubre).- La imparable ola violenta que aqueja a varios estados de México, incluyendo a Quintana Roo (principalmente sus ciudades más grandes), no es un fenómeno nuevo, sin precedente en otras regiones del mundo. Por el contrario, hay países que ya enfrentaron un escenario similar, y entre ellos ejemplos notable de cómo lograron remontar esa tendencia destructiva.

Un informe reciente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), resume la experiencia del epidemiólogo norteamericano Gary Slutkin, quien trabajó más de diez años en países de África, en países en conflicto y situaciones de refugiados, donde enfrentó epidemias de tuberculosis, de VIH y otras como el cólera.
Al volver a su natal Chicago, se dio cuenta de un alza impresionante en los índices de violencia y asesinatos. Aplicó un programa de contención de epidemias, abordó el problema como un asunto de salud pública, y su sistema ya ha sido aplicado también en Escocia, cuando ese país fue considerado el más violento de Europa y de los países desarrollados.

¿Cómo lo hizo?

“Recopiló mapas y datos de violencia armada en su ciudad y vio cómo los paralelismos con los mapas de los brotes infecciosos se hacían inevitables. “Las curvas epidémicas son las mismas, la agrupación. De hecho, un evento daba a pie a otro, lo que es indicativo de un proceso contagioso. Una gripe genera más gripe, un resfriado causa más resfriados y la violencia provoca más violencia”, asegura el experto.

“En esa época, esto era una desviación radical de la opinión extendida sobre la violencia, que se centraba principalmente en la justicia. La idea popular era “esta gente es ‘mala’ y sabemos qué hacer con ellos: castigarlos”, dice Slutkin. “Eso es, fundamentalmente, no entender bien al ser humano. La conducta se forma con el ejemplo y la imitación”.

El profesional detectó entonces una profunda segregación en Chicago, de acuerdo con el color de piel. Había barrios con un 95 por ciento de afroamericanos, y otros con un 95 por ciento de personas de ascendencia mexicana. Abandono, rezago social y falta de oportunidades. Encontró que las tasas de homicidios allí podían ser hasta 10 veces más altas que en las zonas de población predominantemente blancas y con mejores ingresos.

Cancún y Playa del Carmen, donde se concentran los mayores y más crecientes índices de violencia, presentan una realidad similar. Las sociedades están profundamente divididas con relación a sus ingresos. Las zonas residenciales están lejos de las zonas populares, no hay lugares públicos donde convivan todos los estratos.

Y en las regiones populares hay, de la misma manera, falta de oportunidades para los jóvenes, quienes son las víctimas recurrentes de este creciente índice violento.

En otras entregas y citando otros estudios sociales, se ha dicho que los hilos conductores de esta oleada son: jóvenes pobres que matan jóvenes pobres. La mayoría son varones, de entre 18 y 23 años.

De acuerdo con la visión de este especialista, se trata a todas luces de una epidemia, donde la multiplicación de la conducta se da por imitación.
En el caso de Escocia, se pudo determinar que los jóvenes que se enfrascaban en riñas constantes, sentían como un `logro´ recibir una herida que les dejase una cicatriz visible, incluso en la cara, pues les da un sentido de pertenencia a una pandilla.

Y para no ir más lejos, Gary Slutkin aplicó un programa con un equipo de profesionales, similar al que utilizó en Somalia y otros países donde era necesario contener enfermedades transmitidas por epidemias.

Para informar e intervenir con enfermos y posibles víctimas de VIH, usó a enfermos de VIH, conocidos y respetados en sus propias comunidades, para dar charlas y llevar la información que ayudó a obtener resultados y cambios de conducta.

Lo mismo hizo con sobrevivientes de cólera, con madres embarazadas que podían morir por carencias en las condiciones de higiene.

Lo que buscó fue líderes de las comunidades que tuvieran credibilidad, con base en su experiencia.

Este es el reporte de la BBC de Londres a propósito de la experiencia similar en Escocia:

“El caso escocés

“Christine Goodall era una cirujana maxilofacial en Glasgow, en Escocia, donde a principios de la década de 2000, trataba a cientos de pacientes con lesiones en el cuello, la cara, la cabeza y la mandíbula.

“Escocia era en 2005 el país desarrollado con más violencia, según la Naciones Unidas, y Glasgow, la “capital europea del asesinato”, según un estudio de la OMS que recopilaba datos de 21 Estados de ese continente.

“Más de 1.000 personas necesitaban tratamiento para lesiones en la cara cada año, así que Goodall se preguntó si había alguna forma de prevenir estas heridas.

“Así fue como en 2008 fundó junto a otros dos cirujanos la entidad Médicos contra la Violencia, que visita las escuelas para educar a los niños sobre los crímenes de arma blanca y conseguir que piensen de forma práctica cómo responder si, por ejemplo, un amigo les dijera que tiene un cuchillo.

“Médicos contra la Violencia es socia de la Unidad de Reducción de la Violencia(VRU por sus siglas en inglés) de la policía escocesa. Con una estrategia de “salud pública” para la prevención de la violencia, desde su creación en 2005, la tasa de asesinatos en Glasgow se ha desplomado en un 60%. El número de pacientes con lesiones faciales en los hospitales también ha caído, en un 50% según Goodall.

“A la VRU se le encargó investigar cómo se trataba el problema de la violencia en otras partes del mundo para diseñar una solución que le funcionara a Glasgow. Su conclusión fue la combinación de dos enfoques, el de Gary Slutkin en Chicago y el de David Kennedy, un criminólogo residente en Boston”. @AntonioCallejo

2s comentarios

  1. Acertadisimo. Comentario. Como trabajadora. Social. Tuve la oportunidad de trabajar. con familias. disfuncionales . Lo que creaba niños con lento aprendizaje y adolescentes con deserción escolar. Lo cual es considerada como una. enfermedad de salud pública. Donde intervienen. Médico familiar Psicólogo. Psiquiatría. Trabajo. Social. No echemos en saco roto. Las experiencias. Vividas. En. Chicago. En un futuro. Veremos resultados.

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