Las buenas cuentas de Carlos Joaquín… y sus lastres

DESTRIPACUENTOS

Por Antonio Callejo

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Los indicadores turísticos, la creación de empleos y el equilibrio y transparencia de las finanzas, méritos a la vista: Figura entre los 300 líderes mexicanos

Los lastres del `cambio´ que no llega: El fiscal Pech y su escándalo de falsos culpables, y el opaco `nuevo jeque´ Martínez Arcila, ambos abollando instituciones

 

Cancún, Quintana Roo (04 de septiembre).- Al acercarse el cierre del segundo año de trabajo del gobernador, Carlos Joaquín González, no queda ninguna duda de que Quintana Roo logró colocarse en sitios de privilegio en varios indicadores, tanto en el que nos interesa mucho por la vocación económica del estado, es decir, el turismo, pero también en otros que se relacionan directamente con el desempeño de la administración estatal.

La actividad de la industria sin chimeneas se mantuvo firme y a la alza desde el año pasado, con incrementos de entre un 6 y 7 por ciento en número de visitantes.

Se consolidaron los productos de la zona norte, pero también se reportó por primera vez una inusitada buena racha en los destinos de la zona sur, como Mahahual y Chetumal, que vieron ocupaciones rayanas al 90 por ciento.

En materia de generación de fuentes de empleo, el más reciente balance del IMSS, reporta que Quintana Roo ocupó el primer lugar en el primer trimestre del año.

En lo que corresponde a ese tortuoso ejercicio que representó, y que aún representa enderezar la nave de la administración pública, la administración de Carlos Joaquín consiguió mejoras clasificatorias a las finanzas públicas.

Y en la materia de rendición de cuentas, que constituye una de las mayores exigencias ciudadanas, es necesario recalcar que este 2018, ocupa el cuarto lugar en transparencia fiscal en el país según la empresa consultora de Análisis Económico y Finanzas Públicas (ARegional) al presentar los resultados del ITDIF 2018.

Por esos logros y en general por una gestión que ha sido escudriñada desde sus inicios, precisamente por las expectativas que generó a su llegada al encargo, Carlos Joaquín fue considerado en la exclusiva lista de los 300 líderes mexicanos más influyentes de este año, la cual está a cargo de la publicación denominada `Líderes Mexicanos´. Por esa consistencia, le da un 80 por ciento de probabilidades de mantenerse en ese grupo para el año próximo.

En este contexto, el gobernador Carlos Joaquín rendirá su Segundo Informe de Gobierno este ocho de septiembre, donde habrá de desgranar al detalle fino cada uno de los logros y metas que alcanzó, de acuerdo con su plan de gobierno y en cada uno de sus ejes rectores.

 

Sobre inseguridad, lo que informará

Es esperable, por cierto, que el gobernador haga referencia al escenario de inseguridad creciente que se registra en todo el país, donde Quintana Roo no hace alguna excepción.

En este sentido, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), tiene el pulso mensual de los indicadores delictivos del país, donde Quintana Roo ha venido mostrando una notable mejoría en varios rubros.

En las modalidades de secuestro, extorsión y robo con violencia, el estado presenta disminuciones consecuentes desde el año pasado, mes a mes.

Sin embargo, y esto es una realidad que aqueja a todo el territorio nacional, el asesinato con violencia registra un repunte inédito.

El año pasado cerró con un total de 450 asesinatos violentos, y en este año tan sólo Cancún está por llegar a los 400, iniciando apenas septiembre.

Es un tema preocupa a todos y, en el caso particular de Quintana Roo, se aborda con una estrategia específica, en la que se incluye un acuerdo con la Secretaría de la Defensa Nacional, a fin de contar con un total de tres mil efectivos de la corporación, en una `Ciudad Militar´, en la que se han invertido hasta 600 millones de pesos.

Este, el de la ola de asesinatos que recorre todo el territorio nacional, es un tema que está abordando el gobierno de Carlos Joaquín.

 

El lastre del `cambio´ y el daño a la institución, entre Arcila y Pech Cen

No se puede dejar de mencionar aquí la tarea casi de zapa que están generando dos actores principales en el actual escenario político del estado, y que ya generan un impacto negativo en la percepción general de la administración estatal.

En primer lugar, el ya polémico fiscal general del estado, Miguel Ángel Pech Cen, quien si bien tiene calidad de autónomo, llegó con la confianza del Ejecutivo y del Legislativo (que lo designó), para finalmente hacer un papel deficiente, cuestionable y actualmente insostenible.

Sólo a su llegada, la Vice Fiscalía en Cancún, con él dentro, fue recibida con una balacera por grupos del crimen organizado. Su respuesta fue guarecerse y reforzar su seguridad. Pero nunca dio una respuesta contundente para demostrar el peso de su presencia como nuevo fiscal.

Desde ese momento, Pech Cen no pudo remontar la percepción de que le quedó grande el encargo.

Se quejaba amargamente del desastre que le dejaron en la dependencia, pero al cierre de caja de su gestión, sus números son un fracaso. Peores que en el pasado.

Cierto que no le corresponde toda la responsabilidad en la cadena de seguridad pública. Pero en lo que lo toca, es decir, en el abordaje de la investigación y resolución de casos, acumula un rezago a todas luces visto.

Lo más grave y que es el tema del momento, es la evidencia de que construyó una carpeta de investigación con un falso acusado en el sensible caso del asesinato de un reportero gráfico de Canal 10 local.

Es un escándalo del que no saldrá bien librado.
Lo peor es, reiteramos, el daño infligido a una institución a la que supuestamente llegó a rescatar.

 

Arcila, la abolladura a la institución legislativa

Y en el extremo de otro Poder, en el Congreso del estado, Eduardo Martínez Arcila, presidente del Congreso del Estado, representa exactamente a la decepción en toda la magnitud del concepto del cambio que presuntamente ofrecía en acompañamiento de Carlos Joaquín.

Sedicente colaborador del cambio que ofreció y por el cual sigue trabajando el gobernador Carlos Joaquín, Martínez Arcila convirtió al Congreso del estado en un coto para un nuevo absolutismo, para el dispendio, la opacidad y la lejanía con los ciudadanos a los que se debe.

Todavía sigue blandiendo capotazos para eludir el rendir cuentas sobre el paradero de hasta cien millones de pesos que, presuntamente, otorgó junto con sus cómplices diputados a ciudadanos, en forma de apoyos sociales.

Con un presupuesto sin precedente, Martínez Arcila se convirtió en el nuevo `jeque´ del escenario político local, superando con creces a sus antecesores.

Baste ver el edificio que se mandó equipar y remodelar en Cancún, donde menudean las edecanes, las secretarias y los ambientes separados con aire acondicionado y que a final de cuentas ni siquiera funciona con una verdadera representación del Congreso, sino como una súper oficina de lujo para Martínez Arcila.

Su actitud daña a la institución que representa. Es por esas acciones por las que los ciudadanos no confían en los legisladores locales. Y ese daño a la institución, hay que decirlo, roza al Ejecutivo que le dio la confianza para acompañarle en esta cruzada po el `cambio´, que nomás nunca se dio en esta Legislatura.

Y así seguirá arrastrando el desprestigio personal y el de la Legislatura que encabeza. No hay más. @AntonioCallejo

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