Los miserables cazadores de `Vistas´ y `Me gusta´, facilitadores de asesinos

DESTRIPACUENTOS

www.callejotv.com

www.revistavortice.com.mx

+ En Quintana Roo ha ocurrido una barbarie, donde algunos medios presuntamente serios y otros de plano ligados, o propiedad de los intereses más nefastos, se unieron para conseguir el posicionamiento de un mensaje francamente terrorista. No es información, es PROPAGANDA

Cancún, Quintana Roo (22 de septiembre).- Los grupos criminales que asedian a Quintana Roo, como al resto del país, cuentan a su favor con la voracidad perversa de miles de consumidores de información de `nota roja´. Y ese gran mercado es una tentación para los medios tradicionales, y ni se diga para los administradores de páginas y perfiles en las redes sociales 2.0.

La falta de protocolos o códigos de ética en esos espacios, lleva a tomar la decisión de hacer públicos datos suelto e imágenes que no son, para nada, información. Se trata de elementos propagandísticos que favorecen los intereses de esos grupos criminales, a quienes se les hace el trabajo sucio de difundir sus contenidos.

A los que atenazan la seguridad de los ciudadanos en general.

Esos grupos delictivos son expertos en la administración del terror.

En Quintana Roo ha ocurrido una barbarie, donde algunos medios presuntamente serios y otros de plano ligados a los intereses más nefastos, colaboraron en el posicionamiento de un mensaje francamente terrorista.

El comandante de la Policía Estatal en Playa del Carmen, José Antonio Archi Yama, fue secuestrado, torturado y asesinado. Desde su propio teléfono celular, se difundieron imágenes de su cuerpo separado de la cabeza, atado, con evidentes huellas de tortura.

Suplantando su perfil, alguien escribió un mensaje para advertir a otros policías sobre el futuro negro que tendrán si apoyan a un grupo criminal `equivocado´, como si hubiera uno bueno entre todos estos parias.

Las redes sociales explotaron con esas imágenes y ese mensaje escrito.

Lo subieron unos criminales, pero lo difundieron decenas de espacios presuntamente noticiosos, como para ganar `vistas´ y `me gustas´, pero a final de cuentas haciéndole el juego a una banda de asesinos de la peor calaña.

El verdadero mensaje ni siquiera estaba disfrazado. Tuvo como objetivo paralizar a los cuerpos policiacos, amedrentar a los ciudadanos y retar a los tres órdenes de gobierno.

Consiguieron colocar su mensaje en cuestión de minutos. Gratis.

Pero no acabó allí la historia.

Al contrario, parece que apenas fue el prolegómeno de una guerra donde éste y cualquier otro grupo criminal apuntan a suplantar al Estado y a empoderarse, abarcando todos los espacios posibles. Incluyendo el monopolio de la nota roja.

 

EL VIDEO QUE NUNCA DEBIÓ DIFUNDIRSE

 

Acto seguido, estas manos asesinas teclearon fácilmente un dispositivo para distribuir y subir a redes sociales un video por demás aterrador.

Se ve al comandante Archi Yama, cuyo cuerpo desmembrado era conocido por todos aunque su ubicación era desconocida, leyendo evidentemente un mensaje que le proporcionaron sus captores.

El mensaje pretende desacreditar a funcionarios policiacos y al propio gobernador del estado.

Pero las preguntas son: ¿Es realmente información, tiene un valor periodístico, es verdad lo que se dice?

Y la respuesta es claramente NO.

Sí hay una forma profesional de reseñarlo, sin tratar de `tapar el sol con un dedo´.

Se informa lo que pasa, se identifican a las fuentes o se señalan sus inconsistencias y la ausencia de datos para poder confirmarlos.

¿Por qué difundir ese video así de plano, sin ningún filtro analítico, si se desconoce el origen preciso, si no se identifica a la fuente? Si se lanzan acusaciones tan serias desde el anonimato y, peor aún, desde la mente y las manos de un grupo de asesinos comprobados.

Los malos consiguieron su cometido.

Los miserables les ayudaron a hacerlo. Por unos cuantas `vistas´ y más `me gustas´.

Finalmente, la libertad de expresión también revela la podredumbre y el vómito. @AntonioCallejo

 

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *