Pastrana es el colapso de Chetumal

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Por Antonio Callejo

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+ Si los othonienses se dieron un tiro en el pie cuando votaron por Luis Torres, al votar por Hernán Pastrana se dieron un tiro en la rodilla

Cancún, Quintana Roo (14 de noviembre).- De muy buena fe y mejor voluntad, numerosos comunicadores y ciudadanos externaron, como se debe, sus mejores deseos por la pronta recuperación del presidente municipal de Othón P. Blanco, quien sufrió un desvanecimiento durante el acto en el que se hizo público el apoyo del gobierno del estado para recuperar los servicios de Chetumal.

Nadie decente y con altura de miras podría  desearle un mal al funcionario de marras. A nadie.

Sin embargo, la política no está hecha por las mejores personas. Ni por las más capacitadas, ni por las que usan las herramientas más honorables.

Don Hernán Pastrana, hay que decirlo con todas sus letras, llegó al cargo por una suma de coincidencias.

En primer lugar por el hartazgo de los ciudadanos, y automáticamente por el castigo que quisieron darle en las urnas estos electores a los partidos que les han gobernado hasta ahora.

Si los othonienses se dieron un tiro en el pie cuando votaron por Luis Torres, al votar por Pastrana se dieron un tiro en la rodilla.

Pero así funcionan las cosas. Los electores siguen la teoría del péndulo. Votan en un sentido y luego se van para el otro extremo. Por rencor, principalmente.

Desde su llegada al encargo, el presidente municipal de Chetumal demostró que no está actualizado, por decir lo menos, para ejercer ese encargo.

No tiene la menor idea de que las cosas cambiaron muchísimo desde que tuvo la oportunidad de ejercer de alcalde la primera ocasión, hace cuatro décadas.

No es la edad o la salud su mayor impedimento.

Su problema es que se quedó atrapado en el tiempo.
Creía que, como en aquella `gloriosa´ época de su `alma mater´, el PRI, el de José López Portillo, podía poner a su parentela en su gabinete, sin ninguna crítica.

Creí que, como en tiempos de aquél Jolopo, podía nombrar por sí solo a los funcionarios que la ley exige que pasen por un acuerdo del cabildo.

Don Hernán Pastrana está rodeado de tiburones. De políticos que se han mantenido en la brega y actuales a fuerza de dar codazos y patadas sobre y debajo de la mesa.

No le van a permitir gobernar sólo por los llamados a la `buena onda´ y por presunto respeto a sus canas.

Los espacios que no puede llenar, siempre serán ocupados por otras fuerzas políticas.

El ingreso del gobierno del estado para subsanar sus carencias, sus incapacidades, tuvo por objeto recuperar la inercia de los servicios por una crisis sanitaria.
Pero también para exhibirlo. Por eso el bombo y los platillos.

Están bien los llamados a no regodearse en el patatús que sufrió Pastrana.

Sin embargo, el escenario no va a cambiar en nada.
Los actores políticos opositores a su gobierno seguirán buscando sus debilidades, las políticas y administrativas, para exhibir su vejez política y su crasa ignorancia de los nuevos tiempos.

No tiene lo que hace falta para gobernar ese municipio, el más político de todos los de Quintana Roo.

Qué se recupere pronto de salud, pero también que tome una decisión por el bien de los ciudadanos. Para que no colapse de nuevo Chetumal.

Un comentario

  1. ANALOGÍA.
    El comentario aquí plasmado de mi amigo Antonio Callejo vendría a ser una analogía anticipada sin cambiar puntos ni comas cuando existe una tendencia preexistente a homologar lo hasta ahora guardado con cierto celo, me refiero que la misma tónica aplicada a Hernán Pastrana será la usada contra AMLO a partir del 1 de diciembre…no veo ni los tiros – contra los pies ni tampoco contra las rodillas autoinflingidos – a los chetumaleños…finalmente la democracia así es; sino más bien se percibe una nota redactada a petición de parte. Como veo doy.

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