¿Quién es José de la Peña Ruiz de Chávez? Y ¿Por qué le vale madre la investigación de la UIF?

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Por REDACCIÓN CALLEJO TV

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Cancún, Quintana Roo. – El nombre del diputado, a la sazón dirigente estatal del Partido Verde, figura en una lista de varios renombrados personajes del empresariado y la política local, en la investigación (`Operación Caribe´), a cargo de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), que comanda el zar anti-corrupción del sexenio, Santiago Nieto Castillo.

El Partido Verde reaccionó sustituyendo de inmediato a De la Peña Ruiz de Chávez, quien admitió el congelamiento de sus cuentas y, por tanto, la investigación que pesa sobre él y la relación que guarda con el capo de la mafia rumana, Florian Tudor, hoy exhibido defraudador de altos vuelos.

La investigación reveló que Florian Tudor saqueó, en toda la Riviera Maya y Cancún inclusive, las cuentas de cientos de turistas que, al utilizar una amplia red de cajeros electrónico de Banca Multiva, entregaron sin saberlo sus datos vía una intervención maliciosa del software de esas herramientas.

Para conocer quién es José de la Peña, es necesario primero decir que es hijo del notario Benjamín Salvador de la Peña Mora, un multimillonario pionero de Cancún, promotor del `Rally Maya´ (que suele correr el ex presidente Felipe Calderón, cercano al notario), y cuyo nombre está ligado al intento de una estafa millonaria, por la cual fue sancionado, amonestado por la Secretaría de Gobierno, y aún enfrenta una denuncia penal por varios delitos, entre ellos fraude, infidelidad en la custodia de documentos, y lo que resulte, promovida por el ciudadano Claudio Navarese Monroy.

La denuncia describe que De la Peña Mora incumplió con sus funciones de notario, al abstenerse de hacer la debida inscripción en el Registro Público de la Propiedad y el Comercio, de un predio con valor de más de 12 millones de pesos, el cual pretendió apropiarse y vender, al margen de su legítimo dueño.

Lo interesante, como se verá más adelante, es la capacidad de recibir protección de este clan De la Peña, pues hasta el momento el promovente de esa demanda, sigue a la espera de que el acusado sea consignado.

José de la Peña Ruiz de Chávez es, a la vez, hermano de Patricio de la Peña Ruiz de Chávez, cuyo nombre es también pieza central de una intentona de otro monumental fraude, cometido mientras se desempeñaba como titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STyPS), del gobierno del estado, durante la administración del ex gobernador, Roberto Borge Angulo.

El sonado caso corresponde al despojo de media docena de apartamentos de gran lujo, ubicados en las Torres Maioris, en el residencial de mayor plusvalía en América Latina, Puerto Cancún, en esta ciudad.

Como titular de la STyPV, Patricio de la Peña se confabuló con otros funcionarios, empresarios y notarios, para simular juicios laborales que culminaban con el despojo, disfrazado de un embargo legal, de esos inmuebles cuyo valor estimada es superior a los 10 millones de pesos cada uno.

El asunto fue difundido ampliamente, pues puso al descubierto esa intrincada red que se constituyó desde las más altas esferas del gobierno estatal, para falsificar documentos, inventar diligencias y avisos, hasta poner a la venta los inmuebles.

Abogado de la defensa, degollado en su despacho en Cancún

En el transcurso de la demanda interpuesta por Maioris Cancún S de R. L. de C.V, fue asesinado brutalmente en su despacho su representante legal, José Ismael Bautista Pérez.

En su momento, el periodista Fernando Olvera, publicó a detalle fino como operaba Patrio de la Peña y sus secuaces, en este fraude masivo:

“… Cuando los ejecutivos de la empresa Maioris Cancún, S. de R.L. de C.V., se percataron de la existencia de un embargo de tipo definitivo inscrito el 18 de diciembre del 2015 en el Registro Público de la Propiedad y del Comercio, delegación Cancún, derivado de un supuesto juicio reclamatorio marcado con el número 392/2010, el cual fue ordenado por la Junta Especial Número 2 de Conciliación y Arbitraje a instancia de Edilberto Huerta Pool, Aurelio Ríos Castro, Lorenzo López Velazco, Héctor Manuel Manzanilla Hernández y Juan Fernando Pech Negrete, representados todos ellos por el abogado José Ismael Bautista Pérez.

Como es de suponerse, una vez que los inversionistas tuvieron conocimiento de estos hechos, se dieron a la tarea de interponer ante el Juzgado Tercero de Distrito una demanda de amparo indirecto radicada bajo el número 405/2016, teniendo como acto reclamado la falta de llamamiento a juicio, amén de que, con base en un profundo análisis y revisión, pudieron determinar que los antes mencionados nunca han trabajado para ellos.

Al respecto, lo grave del asunto es que estos “esbirros” de De la Peña Ruiz de Chávez, porque no se les puede llamar de otra manera, no sólo se dijeron trabajadores de Maioris Cancún, S. de R.L. de C.V., sino que llegaron al grado de afirmar que se les contrató como “jefes de grupos”, un puesto que no existe dentro del organigrama de esta empresa, siendo que, como si no bastara con lo anterior, todos aseguraron haber sido despedidos el 5 de mayo del 2010.

Pero ahí no para el asunto, ya que el abogado que supuestamente los representaba, según consta en los partes policiacos correspondientes, fue asesinado en el año 2013, y es así como las firmas de los diversos documentos suscritos por éste son notoriamente distintas, lo que hace suponer que fueron falsificadas, siendo que, además, en la audiencia de Conciliación, Demanda, Excepciones, Defensas, Ofrecimiento y Admisión de Pruebas, supuestamente celebrada el 5 de octubre del 2010, el susodicho no se identificó con documento alguno y simplemente se asentó que tenía su personalidad debidamente “acreditada”.

Aquí vale la pena destacar que si bien el laudo en comento se dictó en el año 2012, lo cierto es que se ejecutó materialmente hasta finales del 2015 sin que intervenga abogado alguno, ya que fueron los propios “demandantes”, bajo la complicidad del entonces titular de la STyPS y del ex presidente de la Junta Especial Número 2 de Conciliación y Arbitraje, los que se adjudicaron cuatro departamentos del desarrollo inmobiliario antes mencionado, con un valor global de más de 350 mil dólares y, de inmediato, los pusieron a la venta de la siguiente manera: El primero, marcado con el número 25-P4-B-N, inscrito en el Registro Público de la Propiedad y del Comercio bajo el folio 263702, mediante escritura pública 504 de fecha 20 de abril del año 2016 ante la fe del licenciado Jorge Jaime Cruz Hernández, notario público número 84, fue vendido a Lenny Beatriz Manzanilla Hernández en la cantidad de un millón 800 mil pesos. El segundo, marcado con el número 80-P4-A-S, inscrito en el Registro Público de la Propiedad y el Comercio con el folio 263705, mediante escritura pública 489 de fecha 18 de abril del año 2016, ante la fe del licenciado Jorge Jaime Cruz Hernández, notario público número 84, fue vendido a Eduardo Sadot Rodríguez Esparza en la cantidad de un millón 400 mil pesos. El tercero, marcado con el número 92-P16-A-S, inscrito en el Registro Público de la Propiedad y del Comercio bajo el folio 263765, mediante escritura pública 439 de fecha 30 de marzo del año 2016, ante la fe del licenciado Jorge Jaime Cruz Hernández, notario público número 84, fue vendido a Eladio Cruz López y a Dominga González Martínez en un millón 400 mil pesos, siendo que en este caso en particular se autorizó recibir el pago a María Elizabeth Rojas Avila. En lo que se refiere al cuarto de estos departamentos, marcado con el número 08-P7-A-N, inscrito en el Registro Público de la Propiedad y del Comercio bajo el folio 263716, lo cierto es que los representantes de Maioris Cancún, S. de R.L. de C.V., no cuentan con la copia de venta, sin embargo, se sabe que fue enajenado a una empresa denominada Riviera Técnica, S.A. de C.V., representada por Hugo Alfredo Galleti.

Como se puede corroborar, la voracidad manifiesta de De la Peña Ruiz de Chávez, al amparo del poder, lo llevó a pisotear la Ley como le vino en gana, y es así como en el caso específico de esta empresa, con la ayuda de sus “incondicionales”, lo mismo armó un juicio laboral a modo con personas que nunca han trabajado para la misma que falsificó firmas, suplantó identidades, ordenó dar por buenas notificaciones que nunca llegaron a las manos de los supuestos demandados e, incluso, utilizó a una persona fallecida para encubrirse y, con esa conducta concertada, obtener un beneficio indebido que, en los hechos, y ahí están las pruebas que lo confirman, le representó una ganancia estimada no en “pesos y centavos” como algunos llegaron a suponer en su momento, sino en varios millones de dólares.

Finalmente, vale la pena destacar que al día de hoy, los ejecutivos de Maioris Cancún, S. de R.L. de C.V., amén de que continúan esperando que la demanda de amparo que interpusieron ante este descarado “asalto en despoblado” sea resuelta por el juzgado federal correspondiente, se mantienen con la guardia en alto y con la confianza de que, una vez que los tiempos han cambiado en Quintana Roo, por fin se les haga justicia y se les devuelva lo que por derecho les corresponde.

Restituyeron la propiedad a sus legítimos dueños

Este increíble fraude masivo para apropiarse de inmuebles de lujo fue resuelto en 2017 con la intervención de otro abogado, Francisco Simán, quien logró ganar los juicios y con ello la restitución de los condominios en Maioris, incluso, con el desalojo de sus ocupantes.

Patricio de la Peña, impune

Sin embargo, hasta la fecha no se ha obligado a responder por sus actos a Patricio de la Peña Ruiz de Chávez, quien al igual que su padre, el notario Benjamín de la Peña Mora, parecen disfrutar de un manto de protección desde el más alto nivel.

¿Quién es José de la Peña?

A esa pregunta es posible responderla justo con la manera en la que se han conducido su padre y su hermano, quienes no se despeinan ni ante el más poderoso huracán de demandas penales.

Cuando admitió ser objeto de la investigación por sus ligas con Florian Tudor, el defenestrado líder estatal del Partido Verde, escribió en sus redes sociales:
“Me vale madres”. Simple posicionamiento, pero al parecer muy esclarecedor. @AntonioCallejo 12.02.2021

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