Quintana Roo, en medio de la guerra comercial Trump

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Por Antonio Callejo

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Cancún, Quintana Roo (08 de marzo).- La medida de cerrar la representación consular de Estados Unidos en Playa del Carmen, y la ´prohibición´ para que no viajen a este destino empleados del gobierno de ese país, es por lo menos `desmesurada´. Se trata de un durísimo golpe a la imagen de Quintana Roo, con alcances internacionales, pero que debe circunscribirse justamente a la batalla comercial que libra México con la administración de Donald Trump y su batida contra el TLCAN.

En principio, se debe enfatizar que la explosión dentro de una nave de Barcos Caribe, propiedad de la familia Borge, es el suceso que detonó esta inusitada situación. Y ese incidente, hasta ahora, se constriñe a un evento aislado, más relacionado con el ambiente político doméstico.

Los indicios apuntan más a un `auto-atentado´ con vistas a cobrar un seguro, en tanto que esa empresa no tiene ninguna viabilidad de supervivencia. Y por eso resulta urgente la resolución de las investigaciones.

Sin embargo, el asunto escaló a niveles que reclaman de inmediato la activación de una estrategia diplomática del más alto nivel.
Es una guerra en términos reales.

La emisión de una extraña alerta por parte de Estados Unidos, de la que no hay ningún precedente, se ve exagerada desde aquí. Pero no por ello se debe desestimar sus alcances, cuando será leída fuera de este contexto local más allá de las fronteras de México.

El gobierno del estado emitió un comunicado que deja en claro que la administración del gobernador Carlos Joaquín no encuentra ningún fundamento para esa medida.

Sin embargo, las actuales condiciones reclaman la intervención del gobierno federal, para echar a andar una estrategia que asuma el control de daños y ataje la andanada que emprendió la administración de Donald Trump.

El entorno de las relaciones México-Estados Unidos, se conoce, se encuentra en un nivel de alta tensión.

Justo en estos días se definirá una eventual reunión entre el presidente Enrique Peña Nieto y Donald Trump, la misma que se viene aplazando por la ríspida ronda de (re) negociaciones relacionadas con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

No debemos ser ingenuos.

Donald Trump llegó al poder ofreciendo a los norteamericanos que sus recursos económicos se quedarán en Estados Unidos.

Y la agenda de las conversaciones entre ambos países contiene los temas de “seguridad, migración y cooperación económica”.

La emisión de esta `alerta´ y `prohibición´ le viene de perlas a los negociadores estadunidenses para meterle presión a México, y para generar un contexto de caos y confusión a la vista de la comunidad internacional.

Apenas hace unos cuantos días de que se dio a conocer que Donald Trump canceló su encuentro con Peña Nieto, aquí en México, porque se rehusó al pedido de que no abordara temas “sensibles para la relación bilateral, como la construcción del muro fronterizo”, según reportaron medios nacionales y extranjeros.

No se puede desestimar en ninguna manera la invectiva norteamericana, porque sus posibles efectos son una amenaza real para la actividad turística de Quintana Roo, que es la más importante del país.

Los niveles de seguridad para los turistas son probadamente óptimos. Así lo demuestran los índices de ocupación y el interés sostenido de los turistas por visitar los destinos del estado.

Sin embargo, hoy esta inercia positiva está amenazada por un Donald Trump decidido a utilizar todos los recursos a su alcance para sacar provecho del desprestigio inflingido a su socio comercial.

Es, a final de cuentas, una guerra.

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