“Si la Morena quiere más, dale lo que pide …”

DESTRIPACUENTOS

Por Antonio Callejo / www.callejotv.com

+ Los casos de Juan Carrillo, Jorge Portilla y Cristina Torres, sintomáticos de la nueva configuración de fuerzas en el estado, alrededor de Morena. Si pareciera que se negoció al más alto nivel para favorecer al partido de AMLO, decidieron jugadas personales en esa ruta

+ En Isla Mujeres, Juan tripletea la ganancia con `Chato´ Bacelis, su candidatura y un poderoso blindaje; En Playa, Cristina sin ser candidata, también se siente segura; mientras que Portilla cruzazulea de nuevo, pero no puede salir de Morena

Cancún, Quintana Roo. – Una vez designados los candidatos y candidatas de todas las facciones políticas, se respira en el ambiente cierto aroma a una negociación en los más altos niveles. Más allá del detalle de las inconformidades y los presuntos daños colaterales, pareciera que en el estado se permitió que Morena se sirviera con la cuchara grande en el reparto, con tímidos movimientos en el tablero por parte de sus adversarios, PAN, PRI y PRD.

Y si fue así, que la salida de estos tres partidos se contuvo para dejar avanzar a los candidatos de Morena, las aparentemente sorpresivas designaciones de Marciano Dzul, como candidato a la presidencia municipal de Tulum, y la desbandada de Juan Carrillo, del PRI hacia Morena, deben verse como la de dos políticos que entendieron de qué lado está cargada la balanza.

Incluso, el atrincheramiento en Morena de Cristina Torres.

Pero vamos por partes:

Juan Carrillo Soberanis tenía consigo un capital político para negociar de primera mano quién debía ser su sucesor en la alianza PAN-PRI-PRD, en el entendido de que ganó dos veces seguidas su elección a presidente municipal. Se sabe que pidió expresamente que, si no resultaba candidato su gallo, Fernando “Chato” Bacelis, no se designara a Atenea Gómez Ricalde, pues también es reconocida la tensión que mantiene con el `clan Ricalde´.

Y cuando parecía que Juan bajó las manos, una vez determinado que iría Atenea Gómez, hizo esta jugada que, en primer lugar, sí lo confronta con el gobernador Carlos Joaquín, quien tiene la jefatura política en el PAN, bastante en el PRI y casi nada en el PRD.

Su cuadro formado para el momento, “Chato” Bacelis, consiguió la nominación de Morena a la presidencia municipal, y él mismo acaricia la candidatura a la diputación por el Distrito 01 por el mismo partido, el del presidente AMLO.

Lo que consiguió Juan Carrillo adicionalmente fue un potente blindaje.

El caso de Marciano Dzul es karmático, súper interesante.

En Tulum se daban enormes posibilidades de ser candidato de Morena a Jorge Portilla Manica, un desertor del gobierno del cambio. Malogrado aspirante en varias ocasiones, malogrado funcionario de esta administración estatal, él le apostó a una cercanía familiar con Nicolás Marín Mollinedo, el líder moral de Morena en el estado, amigo cercanísimo del presidente.

Pero fue más apreciado el capital político de Marciano Dzul, muy parecido a un cacicazgo. Y otra vez perdió Portilla Manica. Si se va de Morena perdería este blindaje que le otorga estar del lado de la ola ganadora. A lo mejor no lo necesita, pero quién sabe.

Esta, la de los beneficios que otorga estar del lado del partido del presidente, es la parte interesante en estos casos.

Cristina Torres decidió también apartarse del gobierno del cambio y aspiró a ser candidata por encima de Laura Beristain.

Ya dijo que se queda en Morena, y sólo falta definir el tipo de diálogo que tendrá con su otrora adversaria, Laura Beristain, ahora que quedaron del mismo lado en el bando político.

No pierde del todo Cristina.

Su capital político le da para negociar direcciones, e incluso para seguir trabajando en la construcción de su propio proyecto para Solidaridad. Apetecible y próspero municipio.

Se queda en un espacio que le brinda también seguridad. @AntonioCallejo 09.03.2021

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