Drama, drama, drama, las campañas que vienen

DESTRIPACUENTOS

Por Antonio Callejo

Cancún, Quintana Roo. – Las campañas políticas que se avecinan, para renovar la gubernatura y, eventualmente, las 25 diputaciones locales (debemos recordar que algunos legisladores podrían reelegirse), se harán en un gran porcentaje en las plataformas digitales y las conocidas como `redes sociales´.

De acuerdo con los propios ejercicios de pulso y encuestas que realizó Morena para designar a su candidata a la gubernatura, que recayó en la persona de Mara Lezama, en Quintana Roo los ciudadanos tienen más afección por informarse o para involucrarse con ideas políticas en la Internet.

Punto y aparte la guerra sucia (de lo cual podemos hablar en otra ocasión), es relevante detectar cuál es la tendencia narrativa para hacer campañas. Qué fórmulas tienen el efecto que buscan los postulantes.

Siendo también un género, el formato de campaña que probadamente brinda resultados, es el de ir contando `dramas´. Grandes, medianos o pequeños.

Si las candidatas y candidatos contratan asesores especialistas, o ya los tienen, éstos les conminarán a contar numerosas historias que contengan un alto contenido de `drama´.

Lo grandes dramas, ya sabemos, son los grandes temas que requieren de una intervención especial, igualmente robusta y contundente. Esos son la inseguridad, la avenida Luis Donaldo Colosio, las secuelas por las crisis sanitaria y económica.

Pero dentro de esos grandes temas, la fórmula que genera la empatía que buscan quienes serán abanderados por un cargo, cribará las pequeñas historias, dramas, para ir contando la campaña sobre una base emocional.

Un ejemplo muy claro de éxito en el relato de campaña, incluso hoy de gobierno, es el relato que alimenta todos los días Mariana Rodríguez, la esposa del gobernador de Nuevo León, Samuel García.

El mismo relato de campaña, le funciona perfecto como relato de presidenta honoraria del DIF de ese estado.

Un clavado a su plataforma preferida, Instagram, permite ver que sus `post´s , son una sucesión de pequeñas historias, algunas hilvanadas y de mediano plazo, que tienen una respuesta positiva y contundente entre sus seguidores.

Aquí es necesario anotar que no es un trabajo reciente o de apenas que llegaron al gobierno del estado. Ambos, Mariana y Samuel, imprimieron esta forma de comunicar desde hace varios años, cuando llegó a la diputación federal el hoy gobernador, y que mantuvieron mientras fue senador.

Y también se debe decir que ese relato, ese desempeño tan mediático, luce auténtico. Muy genuino. Eso quizás no se puede copiar, pero es obvio que lo van a intentar aquí.

Falló por ejemplo en su intento Luis Alegre cuando quiso contar sus dramas con la presunta rotura de su zapato y su nueva amistad con el zapatero remendón, que era un morenista, o cuando nos mostró que no sabe ni cambiar una llanta.

Habrá que hacerlo porque es una fórmula que funciona, pero habrá que hacerlo de manera orgánica, para que sea creíble y aceptada.

Mariana Rodríguez conquistó Instagram contando historias de niños que necesitan ser adoptados, o que necesitan medicamentos contra el cáncer, pero también compartió el verdadero drama que vivió cuando perdió un hijo en un embarazo complicado.

Luego entonces, sus fotos en el DIF, abrazando bebés, tiene un gran contenido realista. Hay situaciones que no se pueden fingir.

Si los postulantes contratan a los asesores correctos, los veremos de carne y hueso, abiertos para ser escudriñados por los ciudadanos, que sí quieren saber cómo viven, qué comen, qué les preocupa personalmente y, en consecuencia, también sabrán si los prefieren como gobernantes.

Lo que veremos serán dramas, algunos creíbles, genuinos, y otros burdos e improductivos.

Allí están los dos ejemplos, en las antípodas. @AntonioCallejo

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