El blindaje de Carlos Joaquín

MINI-DESTRIPACUENTOS

www.callejotv.com

Por Antonio Callejo

Cancún, Quintana Roo. – A Roberto Borge se le reprochó, con enorme razón, que intentara construirse un blindaje para el término de su gestión, al que se le llamó `de impunidad´.

Pretendía el ex gobernador, hoy recluso de una cárcel-hospital en el estado de Morelos, hacerse de herramientas legales para no tener que dar cuentas una vez que dejara el cargo.

Adicionalmente, pretendió dejar previsto un fortísimo aparato de seguridad, que incluía decenas de guardaespaldas y vehículos blindados para él y para su familia.

Nada le sirvió. Su pretendida mayoría en el Congreso se desmoronó con una operación instruida por el entrante Carlos Joaquín, de tal manera que se desbarató su carapacho y finalmente se le enderezó la batida que lo tiene aún purgando sus excesos.

Carlos Joaquín, como lo debería hacer cualquier mandatario que mira la escasez de hojas del calendario, en este caso de su sexenio, también se dio a la tarea de cuidar detalles para su salida.

La diferencia es el decoro.

La llegada al  Partido Verde de la ex secretaria de Finanzas y Planeación, de prácticamente todo el periodo (pues en muy corto tiempo lo fue Juan Vergara), es un poderoso mensaje de la excelente relación que trabó Carlos Joaquín con Andrés Manuel López Obrador.

Apuestan mal quienes deliberada o, incluso, de manera ingenua, aseguran que esa negociación pasó únicamente por Jorge Emilio González, sin que AMLO hubiese dado al menos un visto bueno.

Esa decisión la tomó de primera mano el presidente, incapaz de dejar siquiera un diminuto hilo suelto en el tejido del proceso electoral de Quintana Roo. De ninguno, a final de cuentas.

Carlos Joaquín consiguió, a muy buen tiempo, armonizar su relato discursivo con el del presidente.

El saliente gobernador ha hecho un énfasis discursivo especial, ayudado eficientemente por su jefe de Comunicación, Fernando Mora, en su abstinencia de deudas bancarias de largo plazo, de su apertura total a la libre expresión, lo mismo que de su neutralidad en los procesos electorales.

Por eso AMLO le reconoce, cada vez que aparece junto al gobernador, su carácter “demócrata” y su buen manejo de la pandemia.

A la llegada del presidente, el gobernador entendió y adoptó, sin reparos, la esencia de la 4T, y se lo hizo saber a López Obrador.

Cierto que le generó un distanciamiento con los gobernadores del PAN y ahora también con la dirigencia de ese partido, pero la mejor conclusión sobre esa bifurcación de caminos la dio Eduardo Martínez Arcila, el panista más carlos-joaquinista del estado.

Dijo el presidente de la Jugocopo, palabras más, palabras menos, que los panistas locales no supieron aprovechar y potenciar su calidad de gobernantes ni la buen imagen que mantiene Carlos Joaquín dentro y fuera del estado.

La invitación del Partido Verde para que Yohanet Torres Muñoz encabece su lista de plurinominales, es la mejor señal de la aprobación por adelantado del manejo financiero de Carlos Joaquín.

Así lo ve el presidente, le pese a quien le pese.

Carlos Joaquín, y esta es una verdad de perogrullo, no se ocupó de formar el camino político de su sucesión, ni mucho menos de impulsar un `delfín´.

Entendió la inercia social, que se inclinaba de manera imparable por el obradorismo, y sencillamente se montó en esa ola.

Estrechó la relación con Mara Lezama, a quien siempre vio como la más fuerte aspirante a sucederlo, y en vez de combatirla como habrían hecho los políticos que acaban por obnubilarse y sobre dimensionar su capacidad de maniobra, estableció una excelente coordinación de trabajo, más su conocida cordialidad.

El blindaje de Carlos Joaquín es político, sí, pero también moral.

En más de una ocasión el presidente ha declarado que Carlos Joaquín tiene un espacio en su equipo de colaboradores, una vez que termine su gestión.

Ese trato preferente no se logra poniendo una resistencia absurda, de esas que le gustan a los pica pleitos de la comarca, y que no alcanzan a entender cómo fue que llegó Carlos Joaquín a obtener esa deferencia.

Así están las cosas.

No sobra decir que en esta operación, que entendió y asumió con `timing´ impecable Carlos Joaquín, su principal adversaria quedó neutralizada.

Aunque aún tiene encordadores que le hablan al oido a Marybel Villegas, para hacerle creer que tendrá un liderazgo de brillo comparable con quien ocupará la jefatura del Ejecutivo.

El liderazgo que tiene y que robustece cada día más Mara Lezama, es también una excelente señal para Carlos Joaquín.

El saliente gobernador ha hecho un énfasis discursivo especial, ayudado eficientemente por su jefe de Comunicación, Fernando Mora, en su abstinencia de deudas bancarias de largo plazo, de su apertura total a la libre expresión, lo mismo que de su neutralidad en los procesos electorales.

Luego entonces, es tan claro el panorama que sorprende a los lectores de política tradicional.

Si algo ha preparado bien Carlos Joaquín, es una salida con un blindaje de decoro. Hecho con política. @AntonioCallejo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

5 × 5 =