Robarle más a los ciudadanos, la última apuesta del PRI en esta elección

DESTRIPACUENTOS

Por Antonio Callejo

www.callejotv.com

Cancún, Quintana Roo. –  Más que aprovechar para reposicionarse y limpiar en algo la detestable imagen que le dejaron gobiernos como el de Roberto Borge, o Mario Villanueva –los principales referentes de corrupción en la breve historia de Quintana Roo–, los administradores del PRI decidieron utilizar este proceso electoral, otra vez, para engordarse los bolsillos, con técnicas financieras tan rancias como las que usan las mafias criminales para lavar dinero.

No sobra traer a colación el audio que se filtró en días pasados, donde se escucha a un `Alito´ Moreno utilizando un lenguaje combinación de carretonero de la Merced, con mafioso de algún cártel, instando a sus líderes locales a extorsionar proveedores, para extraerles recursos y enseres, con tal de no gastar para hacer política.

Es una pena que Leslie Hendricks, una política decente, de probada e intachable trayectoria, haya quedado secuestrada por la elitista y aislada dirigencia que encabeza Alejandro `Alito´ Moreno, el que decide hasta el detalle fino la estrategia, en este caso no política, para participar en la elección rumbo a la sucesión en el gobierno estatal.

¿Por qué?

Sencillo y obvio.

El más reciente reporte financiero que entregaron los partidos políticos a la autoridad electoral, pone de relieve que en el PRI inflaron costos en prácticamente todos los rubros de materiales, consumibles y provisionales.

La intención es la de maquillar cifras. Inventarlas, pues.

En la lógica interna de los partidos que quieren sacarle verdaderamente provecho a sus recursos de campaña, buscan los mejores precios, es decir, los más bajos, con el objetivo de hacerlos rendir en la serie de actividades, sean públicas o privadas, porque buscan traducir esa inversión en votos.

En el PRI de `Alito´ Moreno, en la competencia por Quintana Roo, es claramente al revés.

De otra manera no se puede explicar cómo es que se han gastado, al momento, 6 millones 273 mil 307 pesos, en un total –aseguran en su reporte–, de 185 eventos.

El PRI encabeza la lista de los cinco aspirantes a la gubernatura por el monto de su gasto reportado, donde el segundo lugar se lo queda Movimiento Ciudadano, que postula al Dr. José Luis Pech Várguez.

Algo similar ocurre en el caso del partido de Dante Delgado.

En MC aseguran que se gastaron al corte definido por la autoridad electoral un total de 5 millones 892 mil 021 pesos. Habrían realizado, de acuerdo con ese informe, 148 eventos.

Esas cifras anteriores están en absoluta discordancia con las cuentas entregadas por Morena y sus aliados en la coalición Juntos Hacemos Historia, que reportó de gasto 5 millones 7657 mil 783 pesos, por un total de 440 eventos.

Veamos el detalle fino:

Según las cuentas del PRI, cada uno de sus 185 eventos, les costó un promedio de 33 mil 900 pesos.

En Movimiento Ciudadano, el costo de evento promedio fue de 39 mil 810 pesos.

Y en Morena, cada uno de sus 440 eventos, les salió en 13 mil 085 pesos. Menos de la mitad de los anteriores.

En esos términos ya es evidente que algo no está bien en los gastos presentados por el PRI y Movimiento Ciudadano.

Sin embargo, si vamos al posicionamiento de cada partido, es decir, al porcentaje que ocupan en las preferencias ciudadanas, entonces sí podemos ver que el PRI sigue siendo un partido de `lujo´, innecesario, caro y lastimoso para una ciudadanía empobrecida.

El PRI de `Alito´ Moreno reportó un gasto que, comparado con el lugar que ocupan en la tabla de preferencias, que podría ser del seis por ciento –digamos–, entonces cada punto porcentual le cuesta a los ciudadanos 1 millón 045 mil 551 pesos.

Veamos Movimiento Ciudadano. Allí suman hasta el 16 por ciento de las preferencias, de manera que cada punto le cuesta al electorado 368 mil 251 pesos.

En el caso del PRI el monto por cada punto alcanzado en la tabla es descomunal, por decir lo menos.

Ahora, en el caso de los partidos que postulan a Mara Lezama, que tiene hasta un 50 por ciento de las preferencias ciudadanas en el promedio de encuestas, cada uno de esos puntos le cuesta a los ciudadanos 115 mil 155 pesos. Poco más del 10 por ciento de lo que tienen por costo los puntos del PRI.

No hay manera de que el PRI justifique tal despilfarro, que no lo es, porque esa inversión no está evidentemente invertida en el proceso electoral.

Es una cifra inflada, a todas luces, en un esquema que arroja todas las señales de un desvío de recursos. Dinero que no se invierte en la campaña, pero que se reporta como gasto en los estados financieros.

Su destino, fácil.

El PRI no quiso cambiar ni aprovechar esta campaña para alejarse de la mala imagen que le dejaron administraciones ladronas hasta la voracidad.

Bien haría Leslie Hendricks si decidiera zanjar distancia y unirse a la campaña de Mara Lezama, donde sería bien recibida –eso está demostrado con otros arrepentidos actores–, o a la de Laura Fernández, con quien ha compartido más historia partidista. Aunque no aportarían esos puntos del vetusto PRI para mucho en el escenario de PAN-PRD, que necesita más de 20 puntos para, al menos, un empate técnico.

Así las cosas en el PRI. @AntonioCallejo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

20 + 2 =