El fin de las mascarillas obligatorias en España y estados de EU

*La imposición de los cubrebocas en lugares cerrados termina el 20 de abril. Esta es la forma de evaluar el riesgo para seguir llevándolos a partir de ahora donde no es obligatorio

A partir del miércoles 20 de abril, el gesto de ponerse la mascarilla al entrar en cualquier espacio público cubierto deja de ser obligatorio en España después de casi dos años. Permanecerán vigentes varias excepciones: habrá que seguir llevándola en todo tipo de transporte público (autobuses, trenes, aviones, metros, barcos…) y discrecional (como taxis y VTC); también en todos los centros y establecimientos sanitarios, incluidos hospitales (excepto para las personas ingresadas, si están en su habitación sin visitas), centros de salud, farmacias, lugares de transfusión de sangre o similares. Por último, las mascarillas serán obligatorias en centros sociosanitarios (residencias) para las visitas y los empleados. En los centros de trabajo la utilización del cubrebocas quedará en manos de los servicios de prevención de riesgos laborales de cada empresa.

Esas son las líneas generales que la ministra de Sanidad, Carolina Darias, ha adelantado sobre el decreto que aprobará el martes el Consejo de Ministros. En ese texto no habrá recomendaciones, pero su departamento insiste en hacer un “uso responsable” de la mascarilla.

ESTADOS UNIDOS

El principio del fin de la mascarilla en interiores ha comenzado en Estados Unidos. El estado de Nueva York ha decretado que deje de ser obligatoria desde el 10 de febrero en comercios, restaurantes y empresas de todo tipo, aunque seguirá siendo preciso llevarlas en centros escolares, residencias de ancianos, centros sociales, cárceles y transporte público, según informa The New York Times. Otros estados como California, Oregón, Nueva Jersey, Connecticut, Delaware o Massachussetts han hecho anuncios parecidos.

Mejora y hartazgo. La gobernadora del estado de Nueva York ha justificado esta medida por la mejora de la situación epidemiológica, con cada vez menos casos en la región, y la extensión de la vacunación. Pero es, además, una decisión con una importante carga política, ya que la regla que la impuso provocó enfrentamientos entre quienes estaban a favor y los que pensaban que restringía sus libertades, por lo que retirar su obligatoriedad contribuirá a reducir la presión sobre el gobierno estatal. También ha pesado el creciente hartazgo de los estadounidenses con las medidas para evitar el contagio de la pandemia.

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