Rumbo a una sucesión de terciopelo, color “guinda Pantone 7420 C”

DESTRIPACUENTOS

Por Antonio Callejo

Cancún, Quintana Roo. – Experta en comunicación antes que política, un juego que también entiende y ejerce de forma magistral, la gobernadora Mara Lezama no dejó un ápice para la interpretación en la fotografía que, claramente, pensó y repensó durante largo rato, para enviar un mensaje contundente, como su cierre de este proceso electoral.

Con la poderosa figura y discurso del presidente AMLO, su partido, se sabe, ratificó para otros seis años la Presidencia en la persona de Claudia Sheinbaum, la Cámara de diputados con una mayoría sobrada, y el Senado con representantes de todas las entidades federativas.

Volviendo acá… La gobernadora convocó para esta fotografía y de la manera más formal, a los actores políticos que contendieron por las presidencias municipales, las diputaciones estatales y también por los cargos federales. Todos con la votación a su favor.

Al centro, rodeada, blindada, en una posición de eminencia, sobresaliente, vestida como siempre de forma impecable, decidió usar un sobrio pantalón negro, y una vistosa blusa color cereza madura, el mismo que se identifica como “guinda Pantone 7420 C”, y que es precisamente el tono de rojo `quemado´ que usa oficialmente el Movimiento Regeneración Nacional (Morena).

Para que no quede duda. La foto manda un mensaje de liderazgo. Uno muy claro. Hay `sheriff en el pueblo´.

Los convocados –ahora se sabe que por poquito no salía Yensunni Martínez, pues su triunfo de `panzazo´ no se había consumado–, cumplieron con el protocolo de vestimenta que se les marcó, como suele ser en estos casos.

Guayabera blanca para los hombres, blusa blanca para las mujeres, pantalón o falda –según el caso–, beige, azul marino o negro. Todos cumplieron, uniformes. Alineados.

El mensaje redondea la fortaleza de una gobernadora que lidera al Morena en el estado. La que ganó por encima de todos, que a final de cuentas atienden el llamado en el entendido de que hay jefatura. Una capitana que fija el rumbo colectivo de un grupo político.

Mara porta el color oficial de un partido que representa una poderosa marca.

Porque o se puede pasar por alto la importancia de la marca. Hay personajes allí que transmutaron su color partidista por el `burgandy´, cereza, rojo quemado, guinda o guinda Pantone 7420 C” (como quiera decirse), porque sencillamente no habrían ganado si, por ejemplo, Atenea G. Ricalde o Nivardo se hubiesen quedado en en el PAN, o José Contreras en el PRI.

Mara y la marca Morena acumularon un triunfo y, consecuentemente, más poder.

Codo a codo los senadores electos, Anahí González y Eugenio `Gino´ Segura, en segundo plano de esa fila los diputados electos Elda Xix Euán, Juan Carrillo y Humberto Aldana.

Lo mismo, alineados las y los presidentes municipales reelectos y electo –en el caso de José Luis Chacón, de Cozumel.

Y los legisladores locales en la retaguardia.

Es un ejército. El de Mara Lezama.

Su siguiente batalla, no necesariamente fácil, aunque en este momento así se ve, será su sucesión. La realidad es que Mara Lezama ya ganó todo lo que había que ganar en el estado. Este triunfo intermedio la coloca en un sitio sobresaliente en la escena nacional, en un estado con destinos que son una caja de resonancia poderosísima.

Y en este momento, ella tiene las riendas de la política local.

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